🌸 No quería montar una floristería… pero pasó esto...
Nunca fui esa persona que tenía clarísimo qué quería ser.
No había una respuesta cuando preguntaban “¿qué vas a estudiar?”.
De hecho… empecé tres carreras antes de terminar siendo tripulante de cabina. Sí, tres. Caos con matrícula.
Pero si hay algo que sí ha estado en mi vida desde siempre, aunque no lo entendiera en ese momento…
Son las flores.
Tengo muy grabado algo simple.
Los sábados.
Mi mamá llegando con margaritas, girasoles, solidago.
Nada pretencioso. Nada “de diseñador”.
Solo flores.
Y luego verla organizarlas en un florero, en una mesa cualquiera de la casa, como si ese pequeño gesto pudiera cambiar el ambiente completo.
Y lo cambiaba.
Yo no lo sabía, pero ahí ya estaba pasando algo.
Al mismo tiempo, mi vida también tenía otro escenario completamente distinto.
La casa de mis abuelos.
Una casa finca que en mi memoria no es una casa… es casi un bosque.
Pasaba tardes enteras con mi prima y mi abuela, mi “mita”, caminando entre plantas, arrancando hojitas, poniéndonos flores en el pelo, preguntando nombres que probablemente olvidé pero que en ese momento sentía importantes.
Y mi “pito”, mi abuelo, cuidando todo eso como si fuera un mundo propio.
Yo no decía “estoy conectando con la naturaleza”.
Yo solo estaba siendo feliz.
Pero hoy lo entiendo distinto.
Hay algo curioso que también recuerdo.
Yo quería tener un cultivo de flores.
Para mí, ser floricultora era lo más alto que alguien podía ser.
Pero había una idea rara en mi cabeza:
que uno solo podía dedicarse a eso si había nacido en una familia de floricultores.
Como si fuera un apellido, no una decisión.
Y como yo no venía de ahí…
simplemente lo dejé como un pensamiento bonito, pero imposible.
Y así crecí.
Sin un plan claro.
Sin una línea recta.
Sin saber que todas esas escenas aparentemente sueltas…
sí estaban conectadas.
Hoy, cuando miro Cuervo & Flora, no lo veo como algo que “empezó” un día.
Se siente más como algo que siempre estuvo, solo que yo no lo estaba viendo completo.
Como piezas que estaban ahí desde antes:
los sábados,
las flores en la casa,
el jardín de mis abuelos,
esa idea lejana de cultivar algo propio.
Tal vez no quería montar una floristería.
O tal vez sí…
pero de una forma que todavía no sabía nombrar.
Este proyecto no nació de un plan perfecto.
Nació de recuerdos, de intuición, de momentos que parecían pequeños… pero no lo eran.
Y creo que apenas estoy empezando a entender por qué las flores siempre estuvieron ahí.
🌿
Si alguna vez has sentido que algo ha estado en tu vida desde siempre, pero solo después cobra sentido…
probablemente entiendas exactamente de qué hablo.